tu carta y la mía
yacen juntas
entregadas a la IA
y me dicen lo que quizá
debí haber sabido
para que no llegara nuestro final.
Estoy en ese último suspiro
en el que dejo salir el aire
de lo poco que tengo de ti,
cada vez los recuerdos son más vagos
que incluso a veces,
temo que seas una ilusión de mí mente,
alguien a quien nunca conocí.
Encontré a la hija de ti amigo,
tu página de cocina a lo Bob
sin embargo, desapareciste en Instagram y FB,
supe que tu hermano estuvo aquí
e incluso vi un pingpong tuyo
donde hablabas de unas cadenas
que no te puedes quitar
y que deberías evitar ponértelas
y no sé porqué sentí que lo decías
por nuestro amor.
Quizá ando sensible por el eclipse,
quizá mi último paso del cierre
es rememorarlo todo
e innegablemente desear
haber tenido las herramientas
que ahora tengo
para poder hacer de ese último intento
una victoria para ambos.
Ahora en mercurio retro
entiendo nuestros mercurios
y el porqué terminamos mal,
tú te volviste frío y disperso
y yo demasiado crítica,
pero en el fondo
siempre quisimos dejar que mi Saturno
permitiera conectar con tu luna
y yo te inspirara a poner límites emocionales
y tú me ayudaras a equilibrar mi autoestima.
Pero culpemos a nuestros Venus
que son opuestos y chocan,
tú necesitas libertad
y yo ser atendida constantemente,
y pues ninguno obtuvo lo que quiso
y amos quedamos con esa sensación
amarga y dulce
de lo poco que fue
y de lo mucho que pudo ser.
Y en esta madrugada incómoda
al recordarte y recordarnos
me da una punzada en el pecho
por todo lo vivido,
agradezco lo bueno
que aún me temo que
sea un invento de mi mente
el cual no tengo como probar,
y también se me viene lo malo,
lo que dolió, lo que se dijo y lo que no.
Hoy te veo en dos esferas
una apagada h sin vida
en medio del frío de Montreal
donde solo subsistes peor no sientes,
y la otra esfera es en Lima,
dónde vas flotando en tu burbuja
de mariguana, juegos y excesos,
con tu tribu que me hace temblar de desconfianza.
No sé en cuál estás ahora
y donde te encuentras físicamente
pero esta noche mientras voy
desatando las hilachas
del hilo rojo que nos unía,
te siento tan presente
que hasta puedo sentir tu calor
a un lado de mi cama.