jueves, 26 de febrero de 2026

Carta natal

Última sinastria,
tu carta y la mía
yacen juntas
entregadas a la IA
y me dicen lo que quizá
debí haber sabido
para que no llegara nuestro final.

Estoy en ese último suspiro
en el que dejo salir el aire
de lo poco que tengo de ti,
cada vez los recuerdos son más vagos
que incluso a veces,
temo que seas una ilusión de mí mente,
alguien a quien nunca conocí.

Encontré a la hija de ti amigo,
tu página de cocina a lo Bob
sin embargo, desapareciste en Instagram y FB,
supe que tu hermano estuvo aquí 
e incluso vi un pingpong tuyo
donde hablabas de unas cadenas
que no te puedes quitar
y que deberías evitar ponértelas
y no sé porqué sentí que lo decías
por nuestro amor.

Quizá ando sensible por el eclipse,
quizá mi último paso del cierre 
es rememorarlo todo
e innegablemente desear
haber tenido las herramientas 
que ahora tengo
para poder hacer de ese último intento
una victoria para ambos.

Ahora en mercurio retro
entiendo nuestros mercurios
y el porqué terminamos mal,
tú te volviste frío y disperso
y yo demasiado crítica,
pero en el fondo
siempre quisimos dejar que mi Saturno
permitiera conectar con tu luna
y yo te inspirara a poner límites emocionales
y tú me ayudaras a equilibrar mi autoestima.

Pero culpemos a nuestros Venus
que son opuestos y chocan,
tú necesitas libertad
y yo ser atendida constantemente,
y pues ninguno obtuvo lo que quiso
y amos quedamos con esa sensación 
amarga y dulce
de lo poco que fue
y de lo mucho que pudo ser.

Y en esta madrugada incómoda
al recordarte y recordarnos
me da una punzada en el pecho
por todo lo vivido,
agradezco lo bueno
que aún me temo que 
sea un invento de mi mente
el cual no tengo como probar,
y también se me viene lo malo,
lo que dolió, lo que se dijo y lo que no. 

Hoy te veo en dos esferas
una apagada h sin vida
en medio del frío de Montreal 
donde solo subsistes peor no sientes,
y la otra esfera es en Lima,
dónde vas flotando en tu burbuja
de mariguana, juegos y excesos,
con tu tribu que me hace temblar de desconfianza.

No sé en cuál estás ahora
y donde te encuentras físicamente 
pero esta noche mientras voy
desatando las hilachas
del hilo rojo que nos unía,
te siento tan presente
que hasta puedo sentir tu calor
a un lado de mi cama.

Acto sagrado de desatarme

No tengo piezas dispares

simplemente están mezcladas
donde no les toca estar
y debo reorganizar este caos.

Tantos bloqueos
que me evitaban
mi centro encontrar
que ahora necesito soltar
aquello que tanto retengo.

Personas, lugares 
y también experiencias 
que no viví completas 
o que solo estuvieron en mi mente
me atormentan rumiando otra vez.

He pasado en vela
noches enteras cuestionándome, 
pensando y repensando 
en el pasado y sus consecuencias, 
ignorando así mi presente 
y olvidando que ahora construyo mi futuro. 

Torpemente he tratado
de constuir con mis manos
algo bello para compartir
y siempre buscaba lo perfecto
y al no valorar mi arte,
lo destruía por completo.

He viajado múltiples veces
no para aprender o conocer, 
simplemente por escapar
de mi caos y desorden
interno y externo.

Me he enamorado
de personas que idealizo
sin querer reconocer
que no me eran compatibles.

Porque yo en el fondo amaba
la imagen que mi mente creaba
donde eran perfectos,
tal cual como yo lo deseaba
en mis sueños.

Me he obsesionado
con una ciudad en específico,
que en mis sueños y pesadillas
aparecía constantemente,
e incluso me he quebrado
al despedirme de ese lugar.

Me he querido mudar
a una ciudad perfecta
que en mis fantasías
me estaba predestinada,
y ahora la veo destruirse
justo después de aceptar
que ese no era mi lugar.

Mi mente creó un deseo irreal,
que era una forma fácil
de seguir caminando en lo conocido
de no expandirme ni moverme lejos
pero que finalmente solo quedó
en una despedida inminente.

He pasado un duelo
al dejar personas,
ciudades y situaciones,
todo a la vez y sin llorar,
pero ahora que todo pesa menos
tengo tiempo para observar
cuán bien me hace todo soltar.