miércoles, 22 de abril de 2026

Prueba por pasar

Los videos no hacen más 
que aumentar mi preocupación 
del posible embarazo inexistente
que tanto temor me ha generado
durante estos días.

Supuestamente todo debería
estar bien, pero la posibilidad 
de un error en una píldora
me ha aterrado casi desde el día
que me despedí de ti,
en los pasillos de un aeropuerto.

Tengo una prueba en mi bolso,
en pocas horas la usaré
y no te he avisado nada
porque hace un año
tu respuesta fue mala
y demasiado defensiva,
como para querer revivirla.

Pero no me gusta
cargar este peso en solitario 
y lo cargo así por
decisión propia,
quiero mañana ver un negativo
que pueda enseñarte como logro
y contarte lo mal
que me he sentido.

Pero también debo confesar
que algo inusual me sucedió
y tiene más que ver con un post 
que con un deseo mío:
Bebé y reajuste de planes
en aquella pareja,
fue una prueba vencida
y no una gran pelea.

Y mi luna tan maternal
deseo por segundos
una vida generar,
no sé si fue un deseo real
o solo una reacción
ante esta incertidumbre
y a las historias ajenas.

No sé qué pensar,
no sé qué sentir,
solo quiero dormir
y despertar para saber
al fin la verdad,
y te quisiera a mi lado
calmándome,
porque este es justo
el preciso momento 
donde no desearía
por nada ser madre.

martes, 21 de abril de 2026

Manual para no huir de mí

Aquellas torturas
que me quebraron 
en un antaño 
extraño y cercano 
mantienen viva nuestra historia,
pero dejan cenizas que vibran
ante todo aquello que le puso fin.

Como papel arrugado
que encuentro en mis bolsillos
sin saber desde cuando
ha estado ahí,
siento en mi cuerpo 
las señales del peligro
gritándome por dentro.

"Son solo voces inexistentes"
me susurro,
mientras abrazo con firmeza
a la versión pasada de mí
que se achica y se retuerce,
como si la historia se repitiese.

"Es solo una sensación similar"
me digo suavemente
mientras desenredo cada rulo 
de aquella niña
que teme volver
el laberinto de los miedos
que amenza desde lejos.

No quiero volver a
aquella coraza impenetrable,
pero, tampoco quiero ir
entre una balacera
sin un chaleco antibalas,
¿Debería correr?
¿Debería escapar
a un lugar seguro?

Si esos perdigones
solo los dibuja mi mente,
ansiosa y agitada
por huellas pasadas
que toman formas
siniestras de aquello al
que tanto temor
y desprecio le tengo.

No quiero pintarme
de colores que odio
solo para encajar
en una pintura que tú ames,
quiero pintarla junto a ti,
pero a veces solo 
me siento como un matiz
que le da sombra
a toda la escena.

La sutil idea del abandono
me lleva a un lago oscuro
donde termino hundiéndome
al estilo de Ofelia en manos de Millais
y aunque podría ser
toda una obra de excibición,
prefiero sentir
que soy capaz de poder
pintar mi propio arte.

Debo soltar la versión mia
que solamente se paraliza 
por segundos mientras 
entrega el tiempo que no dispone
para luego correr tras a un Cronos
que no hace más que devorar.

Una pausa en la maratón
puede evitarte morir
con un paro cardiaco
agitado por exceso de acción,
debo respirar
y mi mente centrar,
debo volver a mi,
encontrar mi paz y
ordenar.

Ahora que despertó en mi
un oído no físico,
capaz de traducir
un idioma de gritos
y murmullos sordos,
comprendo mejor
porqué ardo por dentro
como si la lava amenazara
con erupcionar.

Tal vez hoy sea el umbral 
para decodificar mi subconsciente
que me habló en ese sueño:
todo lo que creí amar
estallando en luz ardiente,
o bello convirtiéndose en ruina
que ante mis ojos
se volvía ceniza,
mientras yo, con el corazón en pausa
miro a través de la ventana 
mientras me acerco a
lo seguro.

Amar sin apretar

Hoy entendí
que no rechazo a tu tribu,
ni siquiera son celos
ni desconfianza,
es simplemente la distancia
robándome un segundo
a tu lado.

Con ellos eres libre,
te dispersas y te relajas,
estás bien y te acompañan,
pero una parte de mi
aún se siente
fuera de esa sintonía.

Y no es malo aceptarlo
no es malo hablarlo,
simplemente sucede
y esa momentánea pérdida
de control sobre las cosas
me genera un leve y sordo
nudo en medio de la panza.

Trayendo así ecos
oscuros del pasado
que como agujeros negros
amenazan en tragarme
y me muestran al final
del túnel siniestro
el final que nunca
quisiese que pase.

Tomo una ducha
rápida y de purificación,
que me permite al fin
obtener todo el control
de mi mente y corazón,
tú estás aun dormido
y mi cuerpo grita
señales que no existen.

Y es así la ansiedad:
te pasa películas inexistentes
sobre un mal presagio futuro
basado en meros temores
que solo vienen del pasado
y poco hablan del ahora.

Y aquí estoy yo,
respirando,
intentando volver
a mi centro,
esperando que vuelvas
a mi como hace rato,
no para retenerte
ni aprisionarte,
simplemente para
amarte sin prisa.

jueves, 16 de abril de 2026

AmarTE

Amarte
es la prueba posible
de que no necesito
forzar el destino
para cogerte la mano.

Apreciarte
es el intento
repleto de corazón
que siente cada latido
comprendiendo
hasta tus sombras.

Comprender 
no es pretender
cambiarte,
sino sostenerme
mientras ambos
lidiamos las batallas
que antes nos separaban.

Esperarte
es la regulación interna
a la que al fin me doy paso
mientras cada quien
pone luz a su propia oscuridad.

Hoy en esta batalla
pude al fin tomar conciencia
de que nunca luché contra ti,
simplemente contra aquello
que tú me hacías sentir.

Tu yo pasado danzaba con el mio
abriendo heridas,
repitiendo patrones,
culpando con peso
y reaccionando de formas
que simplemente no era yo,
era mi ansiedad al timón.

Contigo,
ahora comprendo
que todo ese pasado
que anteriormente hizo daño,
ahora solo duele un poco
para hacernos entender
que la prueba se seguirá repitiendo...

Mientras decidamos afrontarla
o hasta que nos termine rompiendo,
pero, me nace del alma soñar
de que es certera la corazonada
de que vamos 
por un camino 
mejor que ayer.

Amarte es elegirte
sin perderme a mí.


Te amo desde la conciencia
que todo lo sutil que llevamos 
en el pecho abierto es
construido gracias a lo que fuimos.

Amarte es sentir
que todo lo vivido
me trajo hasta aquí.

Libertad

Una vez más,
de nuevo,
la misma sensación
inquietante
de preocuparme en vano.

¿Le habrá pasado algo?
¿Lo habrá pensado todo
sobre nosotros y se irá?
¿Le genero más caos que bienestar?

Una voz calmada en mi
susurra profundo
"todo está bien"
pero mi mente rumia
y crecen las ideas malas
y estas se enlazan
con otras más.

"Él solo necesita
su tiempo y espacio
para procesar sus propias
pérdidas" dice firme
y las demás hacen un ruido
chirriante e incómodo
que se desaparece ahogado.

"Soy más que solo
la que espera",
porque mientras mi mente
se reordena,
mis miedos se van diluyendo
con cada verso sincero
que me purifica por dentro.

A veces necesito de
estos diálogos internos
para encontrar el equilibrio
que solo yo puedo darme,
y así evitar pensar
en el dolor ajeno.

Amarme es regularme,
en su momento y en su intensidad,
es escuchar cada voz,
comprenderla, validarla
y calmarla.

Amarme es estar para mí
cuando todo por dentro
se me rompe
y unos fragmentos 
se niegan a encajar,
mientras mis manos suaves
los colocan de una manera
en la que puedan simplemente
estar.

Al amarme me regulo
y con eso puedo lograr
al fin conectar con el otro
que tiene sus propias batallas
y que por eso,
no lo dejo de amar.

Al amarme
me hago responsable
de mi propio caos,
que cada vez luce 
más armónico y real,
y al amarme
también entiendo
que el que amo,
puede vivir eso y más.

Al amarme dejo de 
buscar dentro de un chat
mis posibles errores
y aperturo la ventana
que permitirá
el aire entrar y ventilar,
en mis adentros
sin tanto replicar.

Al amar,
dejo las puertas abiertas
de entrary salir
sin líos ni cadenas,
a todo aquel al que amo,
brindándole también 
libertad, sin perder
mi paz.

Los silencios y mi yo del pasado

No tengo certeza
de cuándo comenzó
a pesarme el silencio
del otro y de mi
propio yo.

Quizá en la infancia,
de repente en la adolescencia,
quizá en esa juventud temprana
o en esta adultes en la que entré
o un poco en cada una.

Pero, se siente tan intensa
que me genera un hueco
que se expande un poco más
abajo de mi garganta
y aprieta mucho.

Los silencios gritan
en mi mente en blanco
generando historias
que van desde catástrofes,
accidentes o engaños.

Mi mente me protege, 
consejera y señora
quiere liderar la batalla
pero lucha contra nada
porque no existe
amenza real.

Tengo un recuerdo claro,
mi mamá aun lo hace,
cuando está enojada
su silencio es el castigo
que golpea más que
golpes o palabras.

Mi padre ha vivido
por más de treinta años
en un silencio mudo
que a veces habla
o desaparece
por meses o semanas.

Mi relación más tormentosa
me manipuló por tres años
haciendo que el silencio pese cada vez más
y generándome la peor
de las culpas que pueda aguantar,
creyéndome un monstruo
sin siquiera haber actuado.

Eso y mucho más,
me ha hecho suponer,
en vano quizá
que el silencio en los otros
es un problema
que yo no puedo
sobrellevar.

Incluso he llegado 
a pensar,
que el silencio en mi
es tan incómodo
que no lo debe cargar
y lo debo evitar,
y muchas veces
me impide reflexionar.

Esa conexión sutil
conmigo misma,
me puede mil veces liberar
de tantos demonios
que susurran, dicen
o me gritan cosas,
a las que al fin
yo las puedo frenar.

Pero, el desgaste de 
estas batallas diarias
a veces me limita más,
vivo en modo automático
y no puedo
disfrutar ya.

Necesito reconciliarme
con el silencio,
mio y de los demás,
más aún si los amo
y velo por su bienestar,
sin sacrificar el mio,
sin tanto
sobrepensar.

Congelarme en el pasado

Mientras abrigo mi corazón
y mi cuerpo tiembla de frío 
interno,
intento recordar
cuando fue 
la primera vez 
que me sentí de este modo.

Y me llega una
imagen mental clara:
mi celular sonando
con el nombre de mi padre
que hoy no quise
contestar,
y ese recuerdo 
se entrelaza
a uno repetitivo
que acaba siempre
con el mismo final.

Me alisté en horas
porque él pasaría por mi,
él venía desde Huanta,
obviamente debía demorar
pero la espera 
cambio de minutos a horas
y el día acabó
sin señales.

Justo así me sentí
hace cuatro años 
cuando el que amaba
me dejó esperando
en un parque por horas
o cuando se demoró tanto
que me hizo ir sola
hasta un lugar que poco
conocía.

Vuelvo a mi infancia
y este recuerdo
de la espera que desespera 
a mi niña interna,
¿Cuántas veces 
lo habré esperado
hasta dejar de quererlo?

¿Cuántas veces 
habré llorado
mirando una y otra vez
desde mi balcón?
con el corazón en la mano
creyendo que le pasó
algo malo,
para que al final fuera
se olvidó o tuvo algo mejorqué hacer que verme.
Hoy me siento igual,el balcón es el chatqué tan bello decoré hace díasy que ahora solome deja más hueca el alma;él no es mi padrepero muchas veces me hacesentir del mismo modo y el frío de mi cuartose siente más.

martes, 14 de abril de 2026

Modo alerta

El silencio alargado
sin señales reales
de saber dónde y cómo
está,
hacen gritar a mis voces
que anteriormente 
entre susurros me decían
“Volverá a pasar”.

Espero que pase el tiempo para 
comprar el pasaje tan caro
en un precio que pueda
pagar, debería DECIR
“este gasto va a unirme a él”, 
pero la realidad se pinta distinto:
en el peor de los casos
sería hoy el inicio 
de una nueva despedida
que arrugará un poco más 
mi apenado corazón.

Tengo frío el cuerpo
y la mente acelerada, pero
una leve voz de esperanza
me dice que solo se distrajo,
que está ocupado
mas las nueve horas
sin saber de él 
se vuelven un suplicio.

¿Podría repetirse todo?
Si ya perdí la cuenta
de las múltiples veces 
en las que se rompió mi corazón
al intentar atrapar un rayo
en una botella que 
vacía se fue al mar.

Quisiera escribir… escribrirLE
pero nada solucionaría
y solo generaría más caos
y probablemente más distancia,
pero me duele sentir
que entro nuevamente 
en el mismo laberinto
del que juré escapar.

Y mis voces me preguntan 
¿Vale realmente la pena?
¿Acaso no es repetir el patrón
que obviamente sé que no me es
adecuado?
¿Merezco vivir siempre así,
buscando ser validada
y vista por quien amo?

Río en silencio,
me burlo de mi
y de lo ingenua que 
quizá fui nuevamente,
pero ese ápice de luz
me dice que todo
puede estar bien,
solo necesito paciencia
y respirar hondo.

Pero como me autocalmo
si los métodos que enseño 
a mis pacientes cada día
por efecto hacen en mi
cuando de él se trata,
y cuando temo nuevamente 
perder aquello
que quizá nunca fue MÍO.

jueves, 9 de abril de 2026

Una vez más, ¿será distinto ahora?

Ayer en la mañana 
estaba soñando 
con escribirte
el poema perfecto 
donde confieso
que contigo
se me va
hasta la ansiedad.

Y hoy en la madrugada
pude comprobar
que tus silencios
siempre son las Armas
que me pueden destrozar,
pero es como coger
una granada
que va a estallar,
puedo simplemente 
retirarme lejos.

Lejos del sobrepensar,
lejos de las ideas obsesivas
que terminan pintándote
del mismo color
con el que pintamos el pasado
que una vez más
podría dejarme con 
el corazón sangrando
en mi mano.

No quiero hacerme ideas,
no quiero reclamar,
solo te quiero a ti
volviendo hacia mi
cálido y dulce
incluyéndome en tu vida
con todo y la distancia,
porque me amas
y no quieres dejarme
de lado nunca más.

Pero, los mensajes
nuevamente acumulados
me susurran cosas malas 
y esas imágenes que se generan
en mi psique temerosa 
no son más que miedos
añejos y válidos
de errores del pasado
que no quisiese repetir
una vez más.

Pero mi parte más real
y que confía en ti
y en este nuevo proceso
me dice suavemente 
"él volverá
y encontrará formas
de mantenerse conectado
a tu corazón 
que solo le pertenece 
a él y a nadie más".