atrapar el tiempo y detenerlo
generándome tanta ansiedad
que no podía disfrutar
o que solo apreciaba
minúsculos instantes.
Y esta vez pudo ser igual,
incluso peor porque
era excesivamente
efímera en cantidad,
pero la sentí eterna
y todo gracias a ti,
a tu hermoso corazón
y a la forma única que tienes
de amarme.
Gracias por desdoblar el tiempo
y hacerme perder su noción,
por esas mini vacaciones
que te desconectan de lo común
y te permiten atesorar
lo verdadero.
Y el mérito es de ambos,
pero, no quiero olvidar resaltar
que mucho tienes de logro aquí, pues
con tu valor de intentarlo
y tu corazón que no conoce prisa,
hiciste que las horas
en lugar de un solo día
se sintieran eternas.
Gracias por mirarme
como sólo tú me ves,
y por sostenerme sin
ningún sobreesfuerzo,
por brindarme tu calor
cuando el mío se ha ido
y por adaptarte a mi ritmo
ayudándome a hacerlo con el tuyo.