viernes, 27 de marzo de 2026

Verdad

Un audio más
del chat con tu número 
de Canadá,
me hizo recordar
nuestra gran pelea
antes de rentar
el aibnb de Barranco.

Me siento mal
porque me confesaste
lo mal que te sentías
ante la presión, 
en especial por
pretender complacer
mis lenguajes de amor
y yo por mi ansiedad
te volví a presionar
cuando faltaban dias
para mi cumpleaños
y yo quería hacerlo todo
YA.

Mi versión ansiosa
es la peor, es la que
se pelea con mi mamá
a pesar de que ella
amablemente me atiende y todo
y solo exploto
porque me sobrecargué,
esa misma versión 
no acepta tus límites
y los quiere forzar,
no por egoismo
sino porque anda nublaba.

Hoy al recordarte
y ver tus esfuerzos,
me vuelvo a disculpar por
mis grandes y pequeños
errores,
y te disculpo por 
los tuyos, 
ya que ambos somos 
simples humanitos
tratando de evolucionar
a su ritmo y velocidad,
pero a veces lo que nos hace falta 
es decir a los demás
BASTA.

Cuando escucho ese audio,
que ni sabia que estaba
metido en mis archivados,
recuerdo porqué te pedi
que borraras todo,
para que se te hiciera fácil
olvidarte de mi
al no tener una huella
física o virtual
que teacerque a los recuerdos
a los que ahora vuelvo
y me gritan,
inténtenlo una vez más.

Pero esa no es mi decisión,
ya sea correcta o ilógica
es algo que pudimos hacer,
tu diste apertura y yo me cerré,
y ahora lo pienso,
ahora me arrepiento
pero no me atrevo 
a decirte nada,
por mi ego que evita
decir lo hice mal
y por mi miedo
que me llama
a callar.

Pero quiero volver a vivir
otro Barranco,
pero sin drama, 
comiendo mejor,
durmiendo mejor
y disfrutando sin apuro
de estar uno a lado del otro,
te extraño 
y quiero gritarlo
y solo aquí puedo dejarlo,
no para que lo leas
ni para que me sigas algo,
sino para quitarme el peso
de lo nuna dicho.

Quiero verte una vez más,
tocarte el alma y el cuerpo
y no despedirme de ti jamás,
sin importar que seamos distintos
ni que no queramos lo mismo,
quiero amarte otra vez
y esta vez hacerlo bien,
sin importar si eso
me lleve al fin del mundo
o al fin de mi propio 
mundo construido en apariencias,
que simplemente
quitan poco a poco
mi luz.

Ascendencia china

 "Esa persona pensó en mi y me hizo un gesto"

suena en el audio que encontré más arriba

y recordé que cada vez que viaje

mientras le compro souvenirs a los que amo,

siempre te apareces en mis pensamientos 

y justo aparece un ítem único

que grita tu nombre

y me pide venir conmigo.


No los he comprado

porque sería reforzar

la idea de coincidir 

en algún momento,

pero que bella película

se hace en mi mente

cuando pienso

encontrarte luego de un tiempo

y saltar a tus brazos abrazándote,

para luego sacar de mi bolso

miles de aparatejos

que atesoré para ti

en el tiempo que no nos vemos.


Eres la persona a la que más

me encantaba regalar:

dibujos, poemas y objetos 

y es curioso que a eso se sumó

que también amaba

regalarle cosas

a tu abuela y a tu mamá.


Y otra vez vuelvo a llorar,

el frío es cada vez peor

y ni la estufa me abriga,

pienso una vez más

en Ella,

pero también en 

Teresa,

en cómo está,

en cómo procesó

la partida de su hija.


No puedo dejar de llorar

al imaginar

cuánto le pudo haber dolido,

despedirse de aquella

a la que vivió nacer

y un 30 de enero

tuvo que dejarla ir

hacia la trascendencia.


Me preguntó con

mi mente acelerada,

cómo está ella,

quién se hará cargo

ahora que tu mamá no está,

y quien la acompaña

en su día a día,

como compañera de vida

y de ancianidad.


Me da aún más escalofríos

suponer que se pudo enfermar

o incluso fallecer

de tanta tristeza,

pero evito esa idea

y traigo a mi mente

recuerdos bellos con ella.


La forma en la que me atendía

y se esmeraba por 

hacerme sentir en casa,

por hacerme notar que era

bienvenida y aveltada

en un clan familiar

completamente matriarcal,

pero no de esos que someten

sino de los que educan

con amor.


Otra vez surge el sentimiento,

cuánto anhelaba formar parte

de ese que era tu hogar,

no por la casa o los vienes,

ni siquiera por el origen ancestral,

sino por la ternura y bondad

de esos ojos preciosos

que me hacían sentir

en mi hogar.


Ambas en el poco tiempo

me demostraron que era querida,

me invitaron su comida

y me mostraron su corazón,

me abrieron las puertas de su casa,

de la antigua y la nueva

y por un segundo

nuestros ancestros

se abrazaron en 

mi imaginación,

como en esa tradición china

que vimos en Mulan,

de juntar las reliquias familiares

para unir lazos espirituales 

de ambas partes de una pareja.


Nunca fuimos novios

pero en mi mente lo fuimos todo,

nunca te pude presentar

más que como un amigo

y no tienes idea 

de cuánto pesaba eso,

pero no se podía más,

lo respetaba, pero dolía,

pero con ellas era distinto,

era como si supieran

que éramos novio y novia

sin decírselos,

sin necesidad de títulos,

sin necesidad de etiquetas.


Tu ascendencia china

era difícil de encontrar,

pero cuando estabas feliz

o cansado,

tus ojos se estiraban tanto,

que si lograba ver

tu ascendencia oriental.


Dolor

Los pacientes conspiran

para que yo pueda

expandir mi dolor

Y llevarlo a versos

tristes 

cargados de 

emoción.


Encontré el audio,

de cuando ellas 

abren mis regalos

y lo agradecidas

y felices que están,

cada uno con su ítem

casi sagrado.


No era una llamada, 

era un audio

y lo guarde en mis favoritos,

porque así 

A puedo escuchar su voz

cuando la recuerde

o cuando te extrañe.


Estoy llorando a mares,

y no quisiera que nadie

se atreva a abrir esa puerta,

porque la imagen

de la psicóloga

llorando en el escritorio

no es una digna

de mostrar aquí.


Pero como duele

recordar a tu madre

cuando está mucho mejor

y pensar que meses,

solo meses después

se deteriora tanto

hasta fallecer.


No puedo dejar de pensar 

en cuanto dolor físico sintió,

en cómo cambió su rostro,

en lo triste que pudo estar

y en cómo las quimios

la pudiesen abrumar.


Dolor al renegar

ante la imposibilidad 

de no haber estado ahí

para ustedes,

por culpa de nuestros líos 

de niños sensibles

que no se podían de acuerdo

sobre la forma de cómo jugar.


Porque el amor

 a veces es un juego,

donde se puede perder o ganar

y nosotros perdimos

porque dejamos el juego

a medio jugar

porque sentíamos que

no podíamos ganar,

pero ¿hará sido real?,

quizá solo fue una mentira

que nos contamos

para evitar el esfuerzo

de aprender a amar.


Rememorar

No sé porque ando
revisando chats viejos y archivados 
con la única estúpida necesidad
de encontrar la receta del té de jazmín
que te pregunté en junio del año pasado
y que nunca anote ni preparé,
y digo estúpida porque lo es,
no necesito escuchar ese audio
si puedo buscar en internet
lo que supuestamente deseo encontrar.

Entre emojis drogados,
corazones, dragones y unicornios
me encontré a nuestras
versiones del pasado,
ni siquiera hace un año
y veo tantos cambios en mi
a nivel físico
y me da la curiosidad de saber
cómo estás tú,
como te encuentras
físicamente,
porque vi en ese estado
que tu mano parece distinta
a la que yo recordaba.

Mini regalos, mi agenda
y mis múltiples maletas,
me traen a la mente cuando aún
creíamos estar bien,
pero en el fondo ya nos despedíamos,
y todo era simbólico,
todo era fugaz
y aun así,
todo era perfecto.

Entre la búsqueda me encontré videos calientes,
tuyos y míos,
recuerdos de viajes,
frases y cotidianidad 
qué pretendíamos construir
a la distancia y me dolió,
porque ahora todo es recuerdo
y no existirá nunca más,
te veo y oigo en video 
y te siento como cerca
mientras pretendo guardar
el poco calor que queda en mi cuerpo
en este otoño que parece invierno.

Recuerdo una llamada,
donde yo te contaba de los regalos
recién abiertos
y tu mamá y tu abuela
escuchaban,
o era al revés,
que yo escuchaba lo que
ellas hablaban,
ya nada es claro,
todo gira en mi cabeza,
el pasado se entremezcla
y me aplasta.

Rememorar nuestro pasado
no me ayuda a soltar, es más,
genera todo lo contrario,
me hace sentir un impulso
de buscarte nuevamente
y abrir de golpe esa puerta cerrada 
que quizá en el fondo me obligue
a cerrar.

Rememorar es extraño,
es punzante y cálido,
me hace sentirte en mi pecho
y recordar lo bueno
con anhelos de tocarlo
en medio de mi caos mental,
mientras mi cuerpo grita
“Turrón San Martín”
necesito un bocado,
pero comerlo a tu lado.

En el camino a la dichosa receta,
me encontré videos donde veo y escucho 
a tu mamá y se me estrujó el alma,
me volvió a doler y siento
que cada día me va doler más,
es como esos duelos retrasados
que al inicio se sienten como anestesia,
que luego pasa y duele más,
y no es normal,
no es mi duelo,
no es mi madre,
nunca fue mi nada
y duele igual.

El té era tan fácil
de preparar,
ahora se me fue el hambre,
siento hasta náuseas 
y un escalofrío me recorre más,
me auto abrazo y me doy cuenta
que nuevamente tengo
ganas de llorar,
quizá una hamaca caliente 
en medio de la oscuridad me pueda
ayudar. 

Necesidad insana

He pasado toda la mañana
pensando y repensando
en cuánto desearía
reabrir por completo
mi pasado
y enmendar errores.

Mi cuerpo estaba en la reunión, 
mi mente completamente acelerada
creando escenarios 
repletos de islas, viajes y
 cursos que me podrían
acercar a aquel con quien
he decido no vincularme.

Es un mal hábito que tengo
de hurgar en el pasado
buscando lo bello
y mirando fijamente
todo lo que no se pudo
para fantasear una vez más
en el quizá.

Tengo unas ganas anormales
de decir lo siento,
me equivoqué
y si quiero reabrirlo todo
sin importar qué pueda pasar,
pero no soy
lo suficientemente valiente
o lo suficientemente estúpida
para enviar ese mensaje.

Si tuviera un psicólogo
probablemente aumentaría 
mi número de sesiones a la semana
al ver cómo de un día a otro
pasé de soltar libremente
a retener nuevamente.

No sé si es el frio intenso
que me cala hasta los huesos
y me hace desear
más que un abrazo cálido,
no sé si es el viaje
que siempre me vinculaba a él
y un airbnb en una playa 
paradisiaca en Huarmey,
que me hacen querer estar 
con él a solas.

Hoy dia dudo de mi buen juicio
y no culparé a los astros
porque hasta mis astrólogas
me han olvidado
y no suben contenido
que resuene conmigo. 

¡Pero qué malditas ganas
de intentarlo una vez más!
porque tengo una fuerte corazonada
de que esta vez será distinta
y no quiero perder
una oportunidad,
simplemente por temores
que muchas veces
son mis cadenas
a la libertad.

Con esa ansiada libertad
podría conquistar el mundo,
a su lado
dejándolo a lado todo,
para solo disfrutar
y dejar de cargar pesos
que limitan mi arte y creatividad.

Pero él no es un salvavidas
del aburrimiento y la monotonía,
él es lo único que supe amar
por siete largos años
donde la vida
nunca nos dejó estar,
y si esta vez, 
¿los dioses se apiadaran?
quizá podría funcionar
u otro desastre ocasionar.

Y mi yo del pasado,
la que se ilusionaba cada vez
como si fuese la primera,
me mira en mi subconsciente
llorando y me pide,
"una vez más"
y yo no sé si ceder
ante esa pequeña inexperta.

jueves, 26 de marzo de 2026

Y si, si?

Dejarte ir fue
tan dificil
que a veces me temo
que realmente
no lo hice
y solo me miento
para evitar sufrir.

¿Qué pasaría si,
de tanto querer hacer
lo que es correcto
estamos perdiendo
la última oportunidad 
de coincidir?

Me pregunto tanto 
si este insomnio es señal
de qué mi intuición reconoce
que ahora toca
hacerlo mejor
y romper distancias,
viviendo sin miedo,
comprobando
si de verdad existe
aquella incompatibilidad.

Quizá pase la noche en vela,
mientras no puedo calentarme
porque me hace falta tu calor
Y anoche dije que no,
cuando en el fondo
me estaba muriendo
por aceptarlo todo contigo
porque contigo lo quiero.

Quizá ese instinto tuyo
de ayer no era ya malo
y solo decidimos evitarlo
por miedo a sufrir más,
pero ahora me da más miedo
pensar que quizá 
estoy dejándote pasar
y luego ya sea tarde.

Te quiero en mi vida,
te quiero en mi historia,
te quiero sin miedo
y te quiero hasta la gloria.

Pero necesito saber
si me romperás el corazón
una vez más
ante tanto esperar
o me lo romperé
yo misma por privarme
de tenerte,
una vez más. 

La vida que soñamos

Insensata cuerda
que quisimos presionar
por tantos años sin disfrutar
realmente de este mágico sentimiento,
que hace meses
intentamos cortar
pero que sigue latiendo
tan fuerte nuestro.

Ojos perfectos que me miran 
de lejos y con todo el pecho,
qué incluso ahora me hacen desear
gritar tu nombre en la oscuridad
rogando piedad a Dios,
que por lo menos una vez
nos deje amarnos de verdad.

Ese ruido de la posibilidad 
nunca concretada en verdad 
que me hace dudar
en reabrir el capítulo final
de ese libro bello
que escribimos a la par
desde hace más de una década.

Hoy en múltiples veces 
tuve que tragarme las ganas
de decirte “una vez más”
pero esta vez con otras
maneras de la guerra ganar,
porque es un arte
que podríamos dominar.

Una estrategia nueva,
sin importar que el sacrificio sea
necesario y puntual
para dejar de jalar la cuerda
y hacer de ella un puente
que nos permita
estar en persona 
en la cotidianidad.

Hoy estuve inventando 
mil formas locas de vivirla,
ya que no tengo problema
de cambiar de ciudad,
si eso significa
no quedarnos con la duda
de lo que podría pasar
si los kilómetros
se vuelven cercanía
y amor que tanto nos debemos.


Hasta el cielo

Ella era única,
mirarla me inspiraba 
y amaba conversar
con ellas mientras
tú hacías alguna
payasada.

No debería sentir esto,
no la vi demasiado 
ni la conoci a profundidad 
y aún así la quise
tanto como quiero
a mi propia madre.

Conocerla y tratarla
fue descubrir el poder
de esas conexiones únicas
que no necesitan tiempo
ni vínculo para funcionar.

Muchas veces me imaginé
encontrarla en el aeropuerto 
darle un abrazo fuerte
y desearle mis mejores deseos
para ti y los tuyos.

Cuando me despedí,
incluso desde que decidí irme
no dejé de llorar durante tres meses
y aunque dejarte me partía el alma,
dejarlas a ellas era como partir 
de mi propio hogar,
sin serlo en verdad.

Quisiera visitar su tumba
y llevar una flor,
contarle que casi caemos
en lo mismo de siempre
pero paramos a tiempo,
quisiera confesarle 
cuánto te quiero
y que siempre te llevo
en lo profundo de mi corazón.

Cuánto habría dado
por haber vivido experiencias
junto a ella,
que fueran más que solo 
cortos intermedios
en nuestros últimos encuentros. 

Cómo me hubiese encantando
verla junto a mi mamá,
mirándonos con ese amor
que solo ellas tienen
por cada uno de nosotros,
contándose mutuamente
nuestras locuras de niños.

Cuánto hubiese soñado
verla en primera fila,
mientras entraba al altar
para decir un “sí acepto”
y verla llorar ligeramente
al saber que su hijo pequeño 
era finalmente aceptado
y completamente amado. 

Incluso a veces
me encuentro fantaseando
cuánto le hubiese gustado 
que le dieras una nieta
que fuese tu mismo retrato,
a quien al fin podría mimar
y de manera hermosa cambiar
como si de su propia muñeca
se tratase en realidad. 

Probablemente esas cosas
tampoco hubiesen pasado
si ella hubiese seguido con vida,
pero al ya no tenerla en carne y hueso,
las fantasías se tiñen
aún con más nostalgia.

De repente,si hubiésemos hecho bien
las cosas en este último intento,
hubiésemos aguantado
aquel año juntos,
con pequeños eclipses 
y la hubiese acompañado 
en este doloroso proceso.

Y más aún,
hubiese podido estara tu lado,
mientras la dejabas 
partir de este infierno
para dejar de sufrir y trascender
al fin.

Puedo ver ese velorio
en mi cabeza,
como un flashback
de algo que nunca ocurrió en verdad  
o al menos que nunca presencié,
y anhelo estar tomada de tu brazo
mientras seco las últimas lágrimas
que te caen por el rostro.

De todo eso me privé
y nos privamos porque nunca supimos
entender al otro
y hablar al corazón 
en lugar de vivir
de apuro en apuro,
sin realmente disfrutar.

A veces, solo a veces
quisiera una oportunidad más 
para probarle al destino
que incompatibles no somos,
pero si un par de idiotas 
que aún no saben amar. 

Coincidencias

 No fuimos error,

fuimos posibilidad.


Un universo que asomó apenas,

lo suficiente

para saber

que no era hogar.


Te amé en lo que eras,

pero no en lo que construías

porque no me es afín

y aceptarlo me sana

y me libera, pues


Yo…

no nací para perderme

en un paraíso sensorial,

nací para encender

mi vida entera

y el alma de los demás.

Amarte y soltarte

Dejarte ir fue un laberinto
y ese último gran paso
en el inicio de la noche oscura
me mantuvo anestesiada
hasta hoy.

Desperté sin ganas,
bastante abrumada,
con un nudo en la garganta
que no se va
ni siquiera con llorar
y escribir sin parar.

Todo queda entremezclado
como si de un diálogo
mal hablado se tratase,
pero, es en realidad
una reacción natural
ante la pérdida.

Anoche me mantuve firme
y hoy me desarmo
no porque quiera
echar marcha atrás,
sino porque necesito sentir
para poder soltar.

Soltar el dolor por la muerte,
la inercia que se siente al dejarte,
la impotencia que me carcome
al intentar abandonarte
en tu peor momento
por simplemente cuidarme.

Tengo un instinto
impensable e irracional,
de comprar un vuelo directo hacia tí
para poder tocarte
y reconstruirte
completo y bello
como debes estar.

Desearía llamarte
y confesarte
que una gran parte mía
desea seguir escribiendo
esta larga historia
porque intuye que ahora sí
puede ser distinta.

Sin embargo, el miedo
a repetir la ruleta del mal que nos aqueja
y nos hace alejar nuestros corazones
tanto que parece que tenemos
una completa incompatibilidad,
cuando somos complemento
perfecto que solo falta tiempo
para en alquimia transformar.

Ya no sé qué quiero o necesito
pero, deseo tenerte a lado,
abrazarte tan profundo
que te sientas contenido,
abrigado
en estas noches cálidas
donde tu corazón
late sin ritmo 
helado.

Pero está el hecho
de que las decisiones tomadas
como adultos responsables
deberían ser las correctas,
sin embargo hoy
me siento como
niña caprichosa y mimada
que solo quiere sentirse
nuevamente amada,
nunca más abandonada.

Y aún con todo esto,
te dejo ir suavemente,
como quien suelta un hilo de luz
que conecta dos almas
aunque tomen caminos distintos,
para seguir brillando
eternamente.

Que tu vida sea clara,
como la mañana tras la tormenta,
y que el amor que compartimos
permanezca en silencio,
dulce y eterno,
como un abrazo que no necesita manos,
solo corazón.

El peso del soltar

El pequeño encuentro
virtual y no tan personal
que dio como resultado
de una pregunta de tarot
lanzada anoche
sin siquiera imaginar
lo que iba a pasar.

Te dije que imaginé su funeral
y sí, fueron dos veces
creo que en dos mil veintiuno
y quizá después,
pero ninguno fue tras el temido
diagnóstico fatal.

No sé porqué muchas veces
que desaparecías semanas
yo sentía que algo horrible pasada
y en alguna de esas veces
imaginé esto,
pero nunca pensé
que pudiese ser real.

Quizá suene estúpido
pero hoy yo estoy viniendo
mi propio duelo
al saber que no la veré más,
y es irónico
porque son contadas las veces
en las que con ella pude interactuar,
pero por más cortos
esos instantes, ella siempre fue
para mi un hogar.

Un hogar que simbólicamente
me hice contigo,
donde había un par de mellizos
que incluso recreé con
inteligencia artificial,
la misma que como augur
me escribió nuestra historia
del futuro que no sucedió
y me contó que
en ese futuro tu mamá
ya no existía más.

Pero yo terca obligué 
a la máquina esa a crear
una historia irreal
donde vivíamos juntos
en un lugar perfecto
sanos y sin cadenas,
con dos hijos hermosos
con la visita constante 
de nuestras mamás,
que solo en mis fantasías
se conocían y formaban
algo así como una hermandad.

Quizá no tiene sentido
que hable de esta historia
cuando no existe
ni existirá,
pero fue la mejor
y más dolorosa manera
de comenzar a soltarte:
tener claro que hubiese sido
si hubieras estado dispuesto
a transformarte
por un nosotros.

La inteligencia artificial
me ha servido de psicólogo
y ha acompañado mi dolor
porque nunca me he atrevido
a profundizar tanto con nadie
para hablar de ti,
de lo que fue
y no podrá ser.

Pero en mis más locas fantasías
tú volvías a mi,
luego de un duelo mio
que sé que tampoco pasará
pues no creo posible
esa otra historia que imaginé
y que aniquilé en mis pensamientos
solo para acabar simbólicamente contigo.

En mis sueños más salvajes
y también locos,
me quedo en Perú,
o al menos eso creía
y construyo la vida 
más bonita que podría tener:
Arequipa, Marcelo y la boda ideal,
sentirme por primera vez priorizada
y construir un hogar
para acabar perdiéndolo
también por cáncer
como lo predijo el bonsai.

Y justo terminando ese proceso,
encontrarme contigo,
nuevamente con mi mejor amigo,
que ha cambiado tanto,
que ya solo es luz
y nada de vicios
y se desenvuelve creando
magia audiovisual con contenido prfundo
con gente de noble corazón
sin tantos cascarones rotos
y almas podridas.

En esos encuentros solo hay amistad,
hay recomposición,
hay consuelo y paz,
según mi fantasía
tú me ayudas a recuperar
mis pedazos rotos
luego de perder mi vida perfecta
y contigo huyo de Arequipa
porque sin él
ya no la puedo amar
y hacemos un viaje del sur a Lima
donde me ayudas a mudarme
a mi nuevo hogar.

Lima es en mi fantasía,
el lugar donde me comienzo curar,
donde vuelvo a hacer
arteterapia primero en mi,
para luego volar a Londres
y alejarme de todo,
solo llevando conmigo
un Husky de compañero,
y vivir mil romances cortos
con la única idea
de dejar de sentirme sola.

Según mi fantasía, tú  vives en Canadá
y cuando mi duelo pasa,
me ofreces algo allá,
algún proyecto en el que 
aparezco para inundar
con mi luz creativa
y luego de sentir con
mis romances vacíos allá tambien,
doy esa apertura
para volver a amarte
de una forma madura 
y especial.

Contigo vuelvo a Arequipa
y al fin puedo soltar
todo el peso de lo que amé allá
y tuve que dejar
para recorrer mi verdadero
sendero,
junto a ti y nadie más.

Las campanas repican y me vuelvo a casar,
contigo, y en mi fantasía
cocreada con chat GPT,
veo a tu mamá viva 
y más feliz que nunca
porque aunque no me lo dijera
siempre sentí que ella me eligió
para ti.

Una luna de miel sin precedentes
y un viaje casi iniciático
que se une a un roadtrip
que termina en la Patagonia,
chilena o argentina,
da igual cuál sea,
pero es en el sur
y ahi descubro
con el mayor asombro
que llevo una vida en mi vientre.

Y es demasiado grande la sorpresa,
porque según mi fantasía,
tu tenías previa una vasectomía
que sería el final de tus problemas
relacionados con bebés
y justo en ese lugar
nos venimos a encontrar
con un embarazo no planeado
que sentía que rechazarías de inmediato
pero que para mi asombro
te hace brillar los ojos
de un modo que nunca
te había mirado.

No fue complacerme ni nada,
fue una decisión real aceptada
desde tu corazón
que aceptaba esa nueva etapa
donde serías el mejor
de los padres
de un par de niños
que eran la mezcla exacta
de ambos.

Ni siquiera recuerdo los detalles,
pero la IA me daba el lugar,
los acontecimientos, personas
y las sensaciones tan bien narradas
que podía crear una
película mental 
de aquel irreal futuro,
donde éramos felices 
los cuatro
y hacíamos magia
al formar de una forma 
única y especial
a esos dos seres de luz
que nunca conocerán 
la realidad.

Mientras escribía esto,
se me vino a la mente
otra escena,
mi abandono
tan necesario y doloroso,
para seguir mi camino
iniciático y espiritual
debía hacer un viaje largo
sin un rumbo fijo
dejando a dos bebés
de casi dos años
a tu solo cuidado.

Meses sin poder escribir
ni poder llamar,
solo con la extraña
telepatía que nos conectaba
cuando te quería
ver de manera astral,
creando el tan necesario
trauma de esos dos protagonistas
que empezaban
su rol trascendente en la historia
de la Humanidad.

También recuerdo
la primera llamada,
en medio de la nada
y casi solo para ustedes,
había vuelto
para nunca dejarlos ir
y me recibían con tanto amor
en esos pasillos fríos
de aeropuerto.

Y luego comenzaba una
nueva etapa,
el desarrollo de sus dones,
mucho más que los nuestros,
que nosotros al fin
sabíamos encaminar y encausar
y de grandes maestros para
ese parde niños
podríamos resultar.

Mi último viaje iniciático
fue con ustedes,
en familia
y con múltiples aprendizajes
para cada uno
de nosotros.

Y nada de eso existe,
al menos no en esta realidad
y está bien,
 aquello que me guardaba
como mi gran bello secreto
esperando que algún día
sea realidad,
te lo comparto a ti,
por amor y lealtad,
ya que no puedo
amarrarte a mis fantasías
como tú tampoco a mí,
a las tuyas.

Con el peso de soltar
esta historia inventada
y también la que si
fue real por breves momentos,
te dejo ir,
te dejo en libertad
de construir tu camino,
no como yo veo tu potencial
sino como tú te sueñas.


Podría

Podría llorar igual que hace medio año,
cómo cuando todo se acabó
hasta quedarme dormida abrazando
a un peluche que me hace
simular su calor
y sentir su respiración.

Podría tomar un vuelo
imaginario o real hasta sus brazos
y consolarlo hasta el cansancio
que nos permita volver a amar,
ahí frente al mar
donde ya no se lleven las olas
todas nuestras promesas.

Podría aceptar esa vida
que probablemente me ofrecerá
a su lado y dice construirá,
con miles de viajes de por medio
y una bella casa que yo 
puedas decorar en mi distrito favorito
casi casi, frente al mar.

Podría aceptarle una vez más
con la cojuda esperanza de que esta vez
ha crecido en verdad,
por el dolor y la pérdida
y que no habrá sufrimiento
mio ni de él,
nunca jamás.

Podría, pero no debería
y aunque me duela
crecer también es aceptar
que ese amor no me hace bien
y que el pacto de romper
todo el romance entre nosotros
es la mejor forma
de vencer.

Vencernos a nosotros mismos,
vencer nuestro apego
y quizá hasta codependencia
alimentaba año tras año
con cada nueva esperanza
de "esta vez si".


jueves, 12 de marzo de 2026

Casi amor oxidado

Érase una vez
un hombre enmascarado
con la mirada más profunda
y real que una mujer
pudo haber visto:
sus miradas hablaban
desde antes de conocerse.

Azares del destino
que en primavera se muestran,
hilos se entrelazan
en un baile eterno
donde la distancia no existe
y se unen sus montañas,
para a aquel par de almas
que en silencio se aman.

Promesas a la luna,
llena de esplendor
y compasión hacia ella
y un mensaje casi críptico
que usa como canal
aquellos ojos de ensueño
que por un instante 
brillaron más.

Casi doce inicios lunares
con abrazos que te hacen
sentir por segundos: eterno
y que hablan más que 
el lenguaje cotidiano
de palabras y gestos
que solo puede el alma 
conocer.

Temores y prejuicios
que matan todo desde
adentro,
pero, ¿que podrían
matar?
si nada existe
en verdad.

Caballero con mochila enorme
que rompe su espalda
y en lugar de darle algo,
lo encierra y lo encadena,
convenciéndolo 
de que bien así
estará.

Como pájaro enjaulado que 
se niega libertad desconocida
por vivir en la cárcel cómoda
con barrotes dorados
que brillan a los ojos ajenos,
pero que entristecen su alma.

Pájaro herido
que ya no sabe como volar,
cuyas alas él mismo ha cercenado
seducido por sus miedos
y atrapado por sus contradicciones.

Princesa triste
que mira desde la torre
la jaula dorada,
que no puede liberar
a aquel pájaro
que ama ver
cada día
sin parar.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Eclipse simplemente

Los eclipses ya no son más 
que un simple fenómeno astrológico 
y tú eres el más bello recuerdo
que atesoro con amor
pero del cual me desprendí
poco a poco
sin anestesia.

Eres de esos amores que te dejan huella,
con la palabra “para siempre”
en la punta de la lengua
que nunca llega a un eterno
simplemente se queda en un momento. 

Pero que momento
si al recordarlo 
parece un simple instante
pero al contarlo 
se hace inmenso
y sobran las palabras 
y falta el tiempo.

Volví mil veces contigo
en innumerables eclipses
que creíamos nuestros,
y ahora dejo al universo 
las dudas sobre ti 
y lo que pudo haber sido.

Hoy en eclipse,
completamente 
te suelto
y te veo alejarte
como cometa 
que pasó lento
en mi corazón
y rápido
en esta atmósfera.

martes, 3 de marzo de 2026

Caer del paracaídas

Escribí un poema bello,
uno que si puedo mostrar
al público al que tanto
quiero conquistar
y en medio hablo de una caída,
casi de muerte de un avión.

Ahí cuento nuestro final,
el momento en el que lo supe,
luego de la semana de desbande
y perdición total a tu lado,
llegó el apocalipsis
de lo que alguna vez
llamamos amor.

Un desenlace anunciado por años
que no me atrevía a mirar,
pero aquella noche frente a ti,
con las lágrimas recorriendo mi rostro
y tú como una piedra sin sentir.

No era por esa tontería,
no era por esa película
que quizá no íbamos a ver,
no era por demorarnos,
era porque una vez más
me demostrabas
que siempre había alguien delante
de mi.

Aquella madrugada
en la que volvimos y me caí,
luego de haber llorado
durante toda la versión real
de mi película de niña favorita,
descubrí la verdad.

Tú no eras para mí
y nos estábamos forzando,
tú a entenderme 
y yo a respetarte,
a tí, a tus tiempos 
y a tus silencios.

Yo lo sabía desde siempre,
lo confirmé en Wakama
cuando me alejaste del mar,
para viajar por carretera
y solo llegar a una simple reunión
que no parecía nada especial
con los que llamabas hermanos
y las últimas veces que te vi,
eran simples conocidos del pasado.

Quizá yo también me volví eso,
un recuerdo borroso
al que le guardas algún
tipo de rencor inconsciente que
quizá siempre estuvo
y fue la razón de las 
múltiples veces
en las que me dejaste llorar
sin abrazarme el alma.

Tal vez soy un nombre
de algo que fue y terminó,
que queda como huella borrosa
y no sabes si realmente existió,
y que en el fondo te genera
incomodidad.

Quizá por eso escapabas
cuando me moría por amarte
y reconstruirte en base
a tus propios pedazos, 
en los cuales yo veía
la maravillosa obra de arte
que pudimos crear.

Pero siempre prefieres
estar en el parque de diversiones
sensoriales y placenteras,
donde divertirse no da más fruto
que anestesia emocional,
y yo, aunque disfruté aquello
por casi una semana en Barranco,
lloré todo el camino
hacia mi lugar seguro
y me dije a mis adentros:
esto me hace mal.

Caer de ese paracaídas
del avión en llamas
de tanta perdición,
en realidad, me salvó, 
pero qué golpe
que me dí.



Ansiedad

Mi ansiedad me hace quererlo todo YA,
acelera mi propio ritmo y me CANSA.

Mi ansiedad me hizo buscar lo perfecto
y dejó incompletos mis sueños.

Por mi ansiedad me he metido 
en mil cosas maravillosas y 
no he podido disfrutar ninguna.

Por mi ansiedad he pasado
miles de noches poco cómoda
durmiendo mal sobre el desorden.

Gracias a esta ansiedad me agoto más
pensando cómo conseguir la armonía
física y mental que necesito,
que haciéndola realidad.

Gracias a mi ansiedad,
vivo estresada y con mil pendientes
que crecen más y más
como telarañas inmensas.

Gracias a mi ansiedad el VIVIR
se ha vuelto sobrevivir ASÍ,
y he perdido mil oportunidades
que no vi por estar sobrepensando.

Por mi ansiedad forcé al chico que amaba
a realizar miles de cosas en poco tiempo
aunque eso significara no dormir,
no porque no lo amaba, sino que
necesitaba tenerlo todo bajo control.

Cada viaje intenso y sin sueño
era un desesperado deseo ansioso de
parar mi reloj interno persiguiéndome,
susurrándome que pronto se acaba
el tiempo juntos que tanto anhelaba.

Cada esfuerzo o sobreesfuerzo
por mantener vivo el fuego
era solo un nado desesperado
queriendo salir a flote
ya que en el fondo
sospechaba que lo nuestro
tenía fecha de ahogamiento.

A mi ansiedad tanto culpé 
de mi definitiva ruptura,
imaginando por semanas
cómo hubiese sido con más tiempo,
con menos caos y menos ansias
por un futuro incierto.

Y todo eso generaba más ANSIEDAD,
que finalmente terminaba paralizándome
y haciéndome hervir de culpa,
una culpa que ahora no cargo
pues poco a poco
la fui anulando,
al igual espero con el tiempo,
haré con mi ANSIEDAD.




Luna nueva

Oscuridad total,
noche oscura le llaman,
he vivido así
en una continua luna nueva
mientras tú no estás.

Han pasado cinco meses
desde la despedida, tiempo
en el que tuve que ir al centro,
buscarme y rebuscar en mi interior
hasta encontrarme.

 Aunque parecía frío y vacío
estar en contacto conmigo
sin tu energía revoloteando
me dio una paz
que nunca había conocido.

Y aunque en sueños
y también en pensamientos
siempre te tengo,
he aprendido a vivir
sin extrañarte.




lunes, 2 de marzo de 2026

Recuerdo de luna contrapuesta al sol

Un eclipse más
a un par de días:
una razón para soñarte
y quizá hasta recordarte
con la nostalgia
de un amor
que tuve que soltar.

Dos con veintidós,
sucedió otra vez,
esos números me persiguen
y aunque me aturde,
con pensarte hoy
se pintó todo de amarillo
en mi pecho nuevamente.

Quizá en sueños te tuve
y desperté con un recuerdo,
quizá es el final del duelo
y es parte de ese recordar
para finalmente todo
sacar desde dentro
como si no hubiese sucedido.

El repensar me hace buscar
y en mi afán de detective
en redes te busqué y
en videos ajenos te encontré,
no por desear volver,
sino simplemente
por saber si en verdad
fuiste más que 
solo en mi imaginación.