jueves, 26 de marzo de 2026

La vida que soñamos

Insensata cuerda
que quisimos presionar
por tantos años sin disfrutar
realmente de este mágico sentimiento,
que hace meses
intentamos cortar
pero que sigue latiendo
tan fuerte nuestro.

Ojos perfectos que me miran 
de lejos y con todo el pecho,
qué incluso ahora me hacen desear
gritar tu nombre en la oscuridad
rogando piedad a Dios,
que por lo menos una vez
nos deje amarnos de verdad.

Ese ruido de la posibilidad 
nunca concretada en verdad 
que me hace dudar
en reabrir el capítulo final
de ese libro bello
que escribimos a la par
desde hace más de una década.

Hoy en múltiples veces 
tuve que tragarme las ganas
de decirte “una vez más”
pero esta vez con otras
maneras de la guerra ganar,
porque es un arte
que podríamos dominar.

Una estrategia nueva,
sin importar que el sacrificio sea
necesario y puntual
para dejar de jalar la cuerda
y hacer de ella un puente
que nos permita
estar en persona 
en la cotidianidad.

Hoy estuve inventando 
mil formas locas de vivirla,
ya que no tengo problema
de cambiar de ciudad,
si eso significa
no quedarnos con la duda
de lo que podría pasar
si los kilómetros
se vuelven cercanía
y amor que tanto nos debemos.


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