jueves, 12 de marzo de 2026

Casi amor oxidado

Érase una vez
un hombre enmascarado
con la mirada más profunda
y real que una mujer
pudo haber visto:
sus miradas hablaban
desde antes de conocerse.

Azares del destino
que en primavera se muestran,
hilos se entrelazan
en un baile eterno
donde la distancia no existe
y se unen sus montañas,
para a aquel par de almas
que en silencio se aman.

Promesas a la luna,
llena de esplendor
y compasión hacia ella
y un mensaje casi críptico
que usa como canal
aquellos ojos de ensueño
que por un instante 
brillaron más.

Casi doce inicios lunares
con abrazos que te hacen
sentir por segundos: eterno
y que hablan más que 
el lenguaje cotidiano
de palabras y gestos
que solo puede el alma 
conocer.

Temores y prejuicios
que matan todo desde
adentro,
pero, ¿que podrían
matar?
si nada existe
en verdad.

Caballero con mochila enorme
que rompe su espalda
y en lugar de darle algo,
lo encierra y lo encadena,
convenciéndolo 
de que bien así
estará.

Como pájaro enjaulado que 
se niega libertad desconocida
por vivir en la cárcel cómoda
con barrotes dorados
que brillan a los ojos ajenos,
pero que entristecen su alma.

Pájaro herido
que ya no sabe como volar,
cuyas alas él mismo ha cercenado
seducido por sus miedos
y atrapado por sus contradicciones.

Princesa triste
que mira desde la torre
la jaula dorada,
que no puede liberar
a aquel pájaro
que ama ver
cada día
sin parar.

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