jueves, 26 de marzo de 2026

Hasta el cielo

Ella era única,
mirarla me inspiraba 
y amaba conversar
con ellas mientras
tú hacías alguna
payasada.

No debería sentir esto,
no la vi demasiado 
ni la conoci a profundidad 
y aún así la quise
tanto como quiero
a mi propia madre.

Conocerla y tratarla
fue descubrir el poder
de esas conexiones únicas
que no necesitan tiempo
ni vínculo para funcionar.

Muchas veces me imaginé
encontrarla en el aeropuerto 
darle un abrazo fuerte
y desearle mis mejores deseos
para ti y los tuyos.

Cuando me despedí,
incluso desde que decidí irme
no dejé de llorar durante tres meses
y aunque dejarte me partía el alma,
dejarlas a ellas era como partir 
de mi propio hogar,
sin serlo en verdad.

Quisiera visitar su tumba
y llevar una flor,
contarle que casi caemos
en lo mismo de siempre
pero paramos a tiempo,
quisiera confesarle 
cuánto te quiero
y que siempre te llevo
en lo profundo de mi corazón.

Cuánto habría dado
por haber vivido experiencias
junto a ella,
que fueran más que solo 
cortos intermedios
en nuestros últimos encuentros. 

Cómo me hubiese encantando
verla junto a mi mamá,
mirándonos con ese amor
que solo ellas tienen
por cada uno de nosotros,
contándose mutuamente
nuestras locuras de niños.

Cuánto hubiese soñado
verla en primera fila,
mientras entraba al altar
para decir un “sí acepto”
y verla llorar ligeramente
al saber que su hijo pequeño 
era finalmente aceptado
y completamente amado. 

Incluso a veces
me encuentro fantaseando
cuánto le hubiese gustado 
que le dieras una nieta
que fuese tu mismo retrato,
a quien al fin podría mimar
y de manera hermosa cambiar
como si de su propia muñeca
se tratase en realidad. 

Probablemente esas cosas
tampoco hubiesen pasado
si ella hubiese seguido con vida,
pero al ya no tenerla en carne y hueso,
las fantasías se tiñen
aún con más nostalgia.

De repente,si hubiésemos hecho bien
las cosas en este último intento,
hubiésemos aguantado
aquel año juntos,
con pequeños eclipses 
y la hubiese acompañado 
en este doloroso proceso.

Y más aún,
hubiese podido estara tu lado,
mientras la dejabas 
partir de este infierno
para dejar de sufrir y trascender
al fin.

Puedo ver ese velorio
en mi cabeza,
como un flashback
de algo que nunca ocurrió en verdad  
o al menos que nunca presencié,
y anhelo estar tomada de tu brazo
mientras seco las últimas lágrimas
que te caen por el rostro.

De todo eso me privé
y nos privamos porque nunca supimos
entender al otro
y hablar al corazón 
en lugar de vivir
de apuro en apuro,
sin realmente disfrutar.

A veces, solo a veces
quisiera una oportunidad más 
para probarle al destino
que incompatibles no somos,
pero si un par de idiotas 
que aún no saben amar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario