Dejarte ir fue un laberinto
y ese último gran paso
en el inicio de la noche oscura
me mantuvo anestesiada
hasta hoy.
y ese último gran paso
en el inicio de la noche oscura
me mantuvo anestesiada
hasta hoy.
Desperté sin ganas,
bastante abrumada,
con un nudo en la garganta
que no se va
ni siquiera con llorar
y escribir sin parar.
Todo queda entremezclado
como si de un diálogo
mal hablado se tratase,
pero, es en realidad
una reacción natural
ante la pérdida.
Anoche me mantuve firme
y hoy me desarmo
no porque quiera
echar marcha atrás,
sino porque necesito sentir
para poder soltar.
Soltar el dolor por la muerte,
la inercia que se siente al dejarte,
la impotencia que me carcome
al intentar abandonarte
en tu peor momento
por simplemente cuidarme.
Tengo un instinto
impensable e irracional,
de comprar un vuelo directo hacia tí
para poder tocarte
y reconstruirte
completo y bello
como debes estar.
Desearía llamarte
y confesarte
que una gran parte mía
desea seguir escribiendo
esta larga historia
porque intuye que ahora sí
puede ser distinta.
Sin embargo, el miedo
a repetir la ruleta del mal que nos aqueja
y nos hace alejar nuestros corazones
tanto que parece que tenemos
una completa incompatibilidad,
cuando somos complemento
perfecto que solo falta tiempo
para en alquimia transformar.
Ya no sé qué quiero o necesito
pero, deseo tenerte a lado,
abrazarte tan profundo
que te sientas contenido,
abrigado
en estas noches cálidas
donde tu corazón
late sin ritmo
helado.
Pero está el hecho
de que las decisiones tomadas
como adultos responsables
deberían ser las correctas,
sin embargo hoy
me siento como
niña caprichosa y mimada
que solo quiere sentirse
nuevamente amada,
nunca más abandonada.
Y aún con todo esto,
te dejo ir suavemente,
como quien suelta un hilo de luz
que conecta dos almas
aunque tomen caminos distintos,
para seguir brillando
te dejo ir suavemente,
como quien suelta un hilo de luz
que conecta dos almas
aunque tomen caminos distintos,
para seguir brillando
eternamente.
Que tu vida sea clara,
como la mañana tras la tormenta,
y que el amor que compartimos
permanezca en silencio,
dulce y eterno,
como un abrazo que no necesita manos,
solo corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario