Los pacientes conspiran
para que yo pueda
expandir mi dolor
Y llevarlo a versos
tristes
cargados de
emoción.
Encontré el audio,
de cuando ellas
abren mis regalos
y lo agradecidas
y felices que están,
cada uno con su ítem
casi sagrado.
No era una llamada,
era un audio
y lo guarde en mis favoritos,
porque así
A puedo escuchar su voz
cuando la recuerde
o cuando te extrañe.
Estoy llorando a mares,
y no quisiera que nadie
se atreva a abrir esa puerta,
porque la imagen
de la psicóloga
llorando en el escritorio
no es una digna
de mostrar aquí.
Pero como duele
recordar a tu madre
cuando está mucho mejor
y pensar que meses,
solo meses después
se deteriora tanto
hasta fallecer.
No puedo dejar de pensar
en cuanto dolor físico sintió,
en cómo cambió su rostro,
en lo triste que pudo estar
y en cómo las quimios
la pudiesen abrumar.
Dolor al renegar
ante la imposibilidad
de no haber estado ahí
para ustedes,
por culpa de nuestros líos
de niños sensibles
que no se podían de acuerdo
sobre la forma de cómo jugar.
Porque el amor
a veces es un juego,
donde se puede perder o ganar
y nosotros perdimos
porque dejamos el juego
a medio jugar
porque sentíamos que
no podíamos ganar,
pero ¿hará sido real?,
quizá solo fue una mentira
que nos contamos
para evitar el esfuerzo
de aprender a amar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario