jueves, 16 de abril de 2026

Congelarme en el pasado

Mientras abrigo mi corazón
y mi cuerpo tiembla de frío 
interno,
intento recordar
cuando fue 
la primera vez 
que me sentí de este modo.

Y me llega una
imagen mental clara:
mi celular sonando
con el nombre de mi padre
que hoy no quise
contestar,
y ese recuerdo 
se entrelaza
a uno repetitivo
que acaba siempre
con el mismo final.

Me alisté en horas
porque él pasaría por mi,
él venía desde Huanta,
obviamente debía demorar
pero la espera 
cambio de minutos a horas
y el día acabó
sin señales.

Justo así me sentí
hace cuatro años 
cuando el que amaba
me dejó esperando
en un parque por horas
o cuando se demoró tanto
que me hizo ir sola
hasta un lugar que poco
conocía.

Vuelvo a mi infancia
y este recuerdo
de la espera que desespera 
a mi niña interna,
¿Cuántas veces 
lo habré esperado
hasta dejar de quererlo?

¿Cuántas veces 
habré llorado
mirando una y otra vez
desde mi balcón?
con el corazón en la mano
creyendo que le pasó
algo malo,
para que al final fuera
se olvidó o tuvo algo mejorqué hacer que verme.
Hoy me siento igual,el balcón es el chatqué tan bello decoré hace díasy que ahora solome deja más hueca el alma;él no es mi padrepero muchas veces me hacesentir del mismo modo y el frío de mi cuartose siente más.

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