que me quebraron
en un antaño
extraño y cercano
mantienen viva nuestra historia,
pero dejan cenizas que vibran
ante todo aquello que le puso fin.
Como papel arrugado
que encuentro en mis bolsillos
sin saber desde cuando
ha estado ahí,
siento en mi cuerpo
las señales del peligro
gritándome por dentro.
"Son solo voces inexistentes"
me susurro,
mientras abrazo con firmeza
a la versión pasada de mí
que se achica y se retuerce,
como si la historia se repitiese.
"Es solo una sensación similar"
me digo suavemente
mientras desenredo cada rulo
de aquella niña
que teme volver
el laberinto de los miedos
que amenza desde lejos.
No quiero volver a
aquella coraza impenetrable,
pero, tampoco quiero ir
entre una balacera
sin un chaleco antibalas,
¿Debería correr?
¿Debería escapar
a un lugar seguro?
Si esos perdigones
solo los dibuja mi mente,
ansiosa y agitada
por huellas pasadas
que toman formas
siniestras de aquello al
que tanto temor
y desprecio le tengo.
No quiero pintarme
de colores que odio
solo para encajar
en una pintura que tú ames,
quiero pintarla junto a ti,
pero a veces solo
me siento como un matiz
que le da sombra
a toda la escena.
La sutil idea del abandono
me lleva a un lago oscuro
donde termino hundiéndome
al estilo de Ofelia en manos de Millais
y aunque podría ser
toda una obra de excibición,
prefiero sentir
que soy capaz de poder
pintar mi propio arte.
Debo soltar la versión mia
que solamente se paraliza
por segundos mientras
entrega el tiempo que no dispone
para luego correr tras a un Cronos
que no hace más que devorar.
Una pausa en la maratón
puede evitarte morir
con un paro cardiaco
agitado por exceso de acción,
debo respirar
y mi mente centrar,
debo volver a mi,
encontrar mi paz y
ordenar.
Ahora que despertó en mi
un oído no físico,
capaz de traducir
un idioma de gritos
y murmullos sordos,
comprendo mejor
porqué ardo por dentro
como si la lava amenazara
con erupcionar.
Tal vez hoy sea el umbral
para decodificar mi subconsciente
que me habló en ese sueño:
todo lo que creí amar
estallando en luz ardiente,
o bello convirtiéndose en ruina
que ante mis ojos
se volvía ceniza,
mientras yo, con el corazón en pausa
miro a través de la ventana
mientras me acerco a
lo seguro.
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