sin señales reales
de saber dónde y cómo
está,
hacen gritar a mis voces
que anteriormente
entre susurros me decían
“Volverá a pasar”.
Espero que pase el tiempo para
comprar el pasaje tan caro
en un precio que pueda
pagar, debería DECIR
“este gasto va a unirme a él”,
pero la realidad se pinta distinto:
en el peor de los casos
sería hoy el inicio
de una nueva despedida
que arrugará un poco más
mi apenado corazón.
Tengo frío el cuerpo
y la mente acelerada, pero
una leve voz de esperanza
me dice que solo se distrajo,
que está ocupado
mas las nueve horas
sin saber de él
se vuelven un suplicio.
¿Podría repetirse todo?
Si ya perdí la cuenta
de las múltiples veces
en las que se rompió mi corazón
al intentar atrapar un rayo
en una botella que
vacía se fue al mar.
Quisiera escribir… escribrirLE
pero nada solucionaría
y solo generaría más caos
y probablemente más distancia,
pero me duele sentir
que entro nuevamente
en el mismo laberinto
del que juré escapar.
Y mis voces me preguntan
¿Vale realmente la pena?
¿Acaso no es repetir el patrón
que obviamente sé que no me es
adecuado?
¿Merezco vivir siempre así,
buscando ser validada
y vista por quien amo?
Río en silencio,
me burlo de mi
y de lo ingenua que
quizá fui nuevamente,
pero ese ápice de luz
me dice que todo
puede estar bien,
solo necesito paciencia
y respirar hondo.
Pero como me autocalmo
si los métodos que enseño
a mis pacientes cada día
por efecto hacen en mi
cuando de él se trata,
y cuando temo nuevamente
perder aquello
que quizá nunca fue MÍO.
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