martes, 21 de abril de 2026

Amar sin apretar

Hoy entendí
que no rechazo a tu tribu,
ni siquiera son celos
ni desconfianza,
es simplemente la distancia
robándome un segundo
a tu lado.

Con ellos eres libre,
te dispersas y te relajas,
estás bien y te acompañan,
pero una parte de mi
aún se siente
fuera de esa sintonía.

Y no es malo aceptarlo
no es malo hablarlo,
simplemente sucede
y esa momentánea pérdida
de control sobre las cosas
me genera un leve y sordo
nudo en medio de la panza.

Trayendo así ecos
oscuros del pasado
que como agujeros negros
amenazan en tragarme
y me muestran al final
del túnel siniestro
el final que nunca
quisiese que pase.

Tomo una ducha
rápida y de purificación,
que me permite al fin
obtener todo el control
de mi mente y corazón,
tú estás aun dormido
y mi cuerpo grita
señales que no existen.

Y es así la ansiedad:
te pasa películas inexistentes
sobre un mal presagio futuro
basado en meros temores
que solo vienen del pasado
y poco hablan del ahora.

Y aquí estoy yo,
respirando,
intentando volver
a mi centro,
esperando que vuelvas
a mi como hace rato,
no para retenerte
ni aprisionarte,
simplemente para
amarte sin prisa.

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