miércoles, 10 de diciembre de 2025

Incertidumbre de lo enviado

Anoche soñé contigo
y fue tan real,
como si estuvieses a mi lado
en medio de la oscuridad.

Son de esas sensaciones
únicas y especiales que tengo
simplemente contigo
y aunque ya no hablemos,
siempre me han de acompañar.

No recuerdo el sueño,
pero, el despertar contigo
en mi cabeza sonando
como tambor que repica,
me hizo entender
que me acompañaste.

Y debe ser por la ansiedad
de solo pensar qué pasará en tu cabeza
hoy o mañana al recibir una llamada
que te diga que tienes un paquete mío,
del cuál no tienes idea ni esperabas,
pero que está esperando
en la puerta de tu casa.

No te quiero molestar,
no te quiero incomodar ni abrir puertas,
solo quería devolverte algo
que no debí tener tanto tiempo
y dar un regalo de cierre.

Nunca sabré cómo tomaste mi idea,
si bien o mal,
si aceptaste el paquete o no,
si leíste la carta que contiene
o incluso sí te llegó en verdad.

Pero eso ya no me abruma,
ahora que te dejé ir,
soltar ese paquete fue terapéutico,
fue sanador
y cuando le pedí a su elemental
que llegara hacia ti,
de corazón espero que sea así.

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