jueves, 4 de diciembre de 2025

Wakama: versión no censurada

Sonríeme una vez más
que te quiero recordar
con esa mirada que mezclaba
excitación y amor,
deseo y devoción,
con pupilas dilatadas
y besos sabor a mar.

Vuelve a mis recuerdos
porque recordar
es el primer paso
para soltar,
pero quiero recordarte
tan bien
que necesito evocar
todas las sensaciones
de lo que ahora es
pasado.

Mente llena de deseos,
llévame a Wakama
y devuélveme todo 
aquello que por unos días
pudo ser real,
devuélvemelo a él,
considerado y cortés,
priorizándome por
primera vez.

Wakama no fue solo playa, 
fue un santuario tántrico
con excesivo sexo alocado,
lleno de tantas noches sin dormir
y días enteros sin comer,
siendo tu para mi 
mi único manjar
y yo para ti
tú única misión.

Esa playa llena de promesas
y tu calor que hacía sentir viva,
esas olas que golpeaban tan fuerte
como nuestros cuerpos
dentro de esa habitación
es solo un recuerdo
que cada vez está 
más borroso. 

Aquella casa de playa,
que fue nuestro primer hogar
en solitario y exclusivo
para los dos
sin ningún otro huésped
que nos distraiga,
con kilómetros que 
parecían propios
de mar y arena nuestra.

Mis fotografías
casi a nivel profesional
nunca publicadas
y que guardé por años,
fotografías nada sencillas
por las que te veía enterrado en arena,
casi doblado para tomarlas,
en las que tanto esfuerzo pusiste
ya que aún siguen en mi galería
y que todavía me duelen
porque representan
todos los sueños
que nunca cumplimos.

Te vi luego de casi un año
y en lugar de odiarte
o reclamarte por el dolor,
te abracé con amor
mas en mi mente te comparé
con alguien a quien nunca te parecerás
y a pesar de aquello,
te volví a amar
aún más fuerte que anteriormente,
ya que no pretendía cambiarte,
te amaba como eras,
pero el dolor del año previo
estaba muy enraizado dentro de mi.

Quizá guardé tanto dolor
que se pudrió dentro de mí
y que me generó tanta ansiedad
fruto del dolor que ocasionaste
y ese dolor se mezcló
con dolores posteriores
que eran aún más pequeños
e incluso insignificantes
cuya reacción mía era demasiado
y activó más mecanismos de defensa
dentro de ti,
que incluso en un momento
sentí que para ti era
una plaga de la que querías
escapar sin más.

Y nunca quise lastimarte
con mi forma acelerada
de vivir el tiempo juntos, 
pero cuando la ansiedad 
tiene el control de mí,
me desconozco, y 
hoy al fin reconozco
toda la verdad que
quizá en otro poema
con el mismo nombre
en otro poemario
dije solo lo bello
y oculté lo malo.

Pero aquí estoy,
mirándome al interior,
contrastando mis sombras
que poco a poco
me quita mis cadenas
mientras voy
abrazando mi dolor
que es real,
más aun ahora
que estoy dispuesta a soltar.

Wakama no volverá,
ya no planeo irme a disculpar
de ese mar,
porque me queda claro
que con todo y ansiedad
te amé con todas mis fuerzas
y me esforcé por guardar 
ese bello sentimiento
que finalmente murió
así como lo nuestro,
pero esta historia nos enseña a ambos
cómo podemos amar
y cómo queremos
ser amados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario