Mi cuerpo tiembla a medianoche
mientras mis sueños me gritan
en medio de símbolos ininteligibles
algo del futuro que no comprendo.
Una señal más allá de lo evidente
que me permite dar un gran salto
y crecer más de lo que jamás pude
o de lo que nunca intenté.
Un viaje soñado que debía suceder,
con un equipaje ligero
sin tantos apegos
mal sanos del pasado.
Una oportunidad que no dejé pasar,
un enfoque único al
que al fin me esforcé
por alcanzar y lograr.
Mis ojos empañados en lágrimas
con las palabras del final
mientras mi corazón latía tan fuerte
que de mi pecho quería escapar.
Un compromiso real
que venía desde mi propia
alma inmortal
con el futuro en conjunto
que al fin me animaba
en verdad a trabajar.
Tantos sueños por plasmar
en lugar de abrumarme
me llenaron de inspiración
y de mi marea del caos me pude liberar,
llevándome así al puerto más seguro.
Un lugar donde me podía anclar,
para ponerle claridad a todos
los asuntos que necesito para
el sueño volver realidad,
y al fin mi misión encontrar
y hacerla mi realidad.
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